Llevo un calco de tus ojos,
en mis viajes de locura;
tengo un poster de tus labios
que desbordan de ternura...
Guardo el eco de tus pasos
que agigantan tu figura
y me alejan de tus pechos
de tu vientre de llanura.
Oigo el eco de la lluvia,
oigo el eco de la angustia;
y extraño con la luna
tu mirada siempre oscura
Cada gota de rocío
me refleja tu mirada
que tortura hasta el hastío
a mi alma desahuciada.
Cuando rompas la esperanza
de tenerte entre mis brazos
trataré de repararla
para volver a intentarlo.
Oigo el eco de la lluvia,
oigo el eco de la angustia;
y nadando en la amargura
extraño tu hermosura....
SILVERMANN 2001.-
domingo, 8 de febrero de 2009
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