Ella tiene la voz dulce
de claros rios rumorosos
que evaden sus cauces
para escapar peligrosos.
Ella tiene en sus ojos
un encanto inevitable
que envuelve de a poco
a mi corazón imparable.
Ella está lejos de mí
y la realidad es mortal;
quisiera llegar hasta allí
y sacarla de ese cristal.
Tiene piernas imponentes
y yo ideas reincidentes
estallando cual vertientes
desde mi gastada frente.
Ella ve desde el cristal
cosas de precio sideral;
mi pobreza es tan real
que jamás me mirará.
Ella está lejos de mí
y en caro auto se vá;
si no fueras tan así
bella chica del cristal....
SILVERMANN 2001.
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