Huían de la pobreza,
feróz cual azote
en el lomo de su tierra.
Escapaban del campo,
de la aciága paga
en el bolsillo flaco.
Llegaban en trenes
donde se amontonaban
el ansia y las ilusiones.
Era la antesala gris
de la ciudad oscura,
gélida, mezquina, hostíl.
Era Retiro, Lacroze...
era el desarraigo
ahogando sus corazones
La ciudad los albergó
con su atmósfera tibia
y trabajo no les faltó
Pero el circulo cerró:
el flagelo del ayer,
a la ciudad tambien llegó
Y con el alma en pedacitos
hoy sólo pueden pensar
que la lucha ha sido vana...
¡pero no dejan de luchar!
SILVERMANN 2004
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