lunes, 15 de junio de 2009

ETERNIDAD

Sólo cuando bese
el humo celeste
del último pucho
del último paquete
podré decir que escucho
las voces de mi mente.

Sólo cuando la lluvia
estrelle sus gotas
en mi humildísima
y gastada vida
agrandaré mi lista
de las causas perdídas.

Sólo cuando muera
la última razón;
sólo cuando caigan
los pasos del corazón
se fundirá el andar
de esta pobre ilusión.

Sólo cuando el alma
me convenza de reir.
Sólo cuando la calma
cicatrice mi sufrir
avivaré las llamas
que alimentan mi existir....

Silvermann 1998.-

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