Soy el producido barato
de la clase baja que labura,
mercadería de una góndola
donde prima la locura.
Educado en esa Escuela
pobre y triste del Sur
donde la guita no estaba
y solo había cielo azul.
Crecí con el odio en mí,
pero solo se hizo amor
cuando una piba de aquí
me embrujó el corazón....
La pobreza y el abandono
era la Ley de mi País
Eran lo vacíos noventas
y la fé eterno tesoro.
Unos por vivos se forraban
en calcos verdes del norte,
otros solo sucumbimos
bajo el manto del desorden.
Ahora mi pueblo aulla
en jauría de desocupados;
la Perrera vacía vigila
el ansia de liberarnos....
ARIEL SILVERMANN (2002)
martes, 21 de abril de 2009
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